
(Plácido Fábrega Juliá, 1889-1934)
Por el Hno. José Diez Villacorta
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Plácido Juan José (tales fueron sus nombres de bautismo)
vino al mundo en el pueblito rural de Camallera, región del Ampurdán, provincia de
Gerona (Girona - Cataluña), en el extremo nordeste de España. Fue el 6º
hijo de los 8 que tuvo el matrimonio de Pablo Fábrega y María Juliá, 5 varones y 3
mujeres. Familia modestísima, dedicada al trabajo del campo como colonos asalariados, ya
que no poseían tierras propias. Por esta razón, tuvo la familia que emigrar a otros
pueblos en busca de trabajo, dentro de la misma región. A los 5 años de edad, Plácido queda huérfano de padre. La vida de la viuda y sus 8 hijos será, pues, aún más precaria: dependerán de la ayuda de los parientes y buena voluntad de los amigos. Sufren, pues, sucesivos traslados. De Sant Mori, donde muere el padre (1894), vuelven a Camallera y después pasan a vivir en Vilacolum (1912), donde ya habían estado anteriormente. |
La formación cultural del pequeño Plácido fue escasa: lo poco que podía darle la escuela de Camallera.

La vocación
| En 1899 pasa por el pueblo un
Hermano "reclutador" y se lleva a uno de sus hermanos, Juan, dos años mayor que
Plácido, al juniorado (seminario menor) de los Maristas en San Andrés de Palomar
(Barcelona). Este hermano, que actuó un tiempo en la vecina Uruguay, ha fallecido como
Marista (Hermano Andrés) en 1976, a los 89 años de edad. Sus cartas van preparando al
pequeño Plácido para imitarlo apenas tenga la edad requerida. Ello sucede en 1901: tiene
12 años. Temporalmente, el juniorado se trasladará a Vic (1903). Recibe Plácido el hábito Marista el 8 de septiembre de 1904, ya de nuevo en San Andrés de Palomar (Barcelona), y apenas profesa al año siguiente, inicia su labor apostólica en Torelló (provincia de Barcelona). |
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Su tarea está acorde con las
prácticas formativas heredadas del Padre Champagnat: hace la cocina y la limpieza de la
casa, y ayuda al Director en la clase para ir aprendiendo el oficio docente. Más adelante
será también electricista, fontanero (plomero), jardinero (trabajo de la huerta). No por
nada conservaba el Hermano Bernardo una estampita, recogida después de su muerte, con
esta dedicatoria del Hermano Provincial: "A Plácido Fábrega, el junior más
humilde y caritativo". Todo un ideal que nuestro santo mártir llevará a cabo
hasta el fin: humildad y caridad.Su labor docente empieza en 1906, en Valdepeñas
(provincia de Ciudad Real) y al año siguiente en Calatayud (provincia de Zaragoza). En
1910 es destinado a Igualada (provincia de Barcelona). Tras una breve estancia en Valencia (1914), donde puede dedicarse a estudios de francés, aritmética y comercio, vuelve a Igualada, de honda huella en su vida docente y apostólica. Enseña y estudia, obteniendo su título de Magisterio en la Escuela Normal de Lérida (Lleida - 1912). |
Desde 1916 hasta 1925 está en la escuela San José de Barcelona, nombre del santo de su devoción que él contribuye a imponer, pues pertenece al equipo fundador. En esta escuela, además de enseñar, será el "manitas" como dicen por allí, es decir el hombre orquesta que le echa mano a todo, aprovechando su habilidad para las labores manuales. Su consigna fue la propia del que fuera gran monasterio del Hermitage en tiempos del Padre Champagnat y del Hermano Francisco: ora et labora. El trabajo y la oración. "La oración - decía - es el punto capital y el termómetro del religioso". "Con la oración nos han de venir todos los bienes, y sólo con ella acertaremos en nuestro apostolado". |
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El apóstol de los "mineros"
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La Providencia lo destinaba para culminar su carrera en el norte palentino, en la cuenca carbonífera y de alta montaña. En 1925 fue destinado a la
escuela de Vallejo de Orbó (provincia de Palencia) como Superior de la pequeña comunidad
de 3 Hermanos y director de la escuela. Los niños, unos 150, son todos hijos de los
obreros de las minas de carbón. La realidad cultural, social y religiosa es muy dura en
toda la zona. La escuela de Vallejo de Orbó había sido fundada en 1921 por la sociedad
"La Hullera Española" de los marqueses de Comillas, que explotaba los
yacimientos carboníferos. |
Como los resultados apostólicos escolares se malograban en los 2 años de intervalo entre los 14 años, en que los chicos terminaban la escuela, y los 16 en que podían ingresar en el trabajo de la mina, el Hermano Bernardo amplió la escolaridad en dos años. Además, creó la asociación de la Juventud Católica, con biblioteca y sala de entrenimientos, asociación que fue un vivero de vocaciones religiosas y particularmente Maristas: más de una veintena de alumnos de las escuelas de Barruelo y de Vallejo de Orbó. Como algunas familias no podían abonar los gastos de estas vocaciones, el Hermano Bernardo amplía sus tareas: da clases particulares para obtener los fondos de las becas para los juniores Maristas. La inventiva del Hermano Bernardo es inagotable cuando se trata de atraer a la juventud, y con ella a sus mayores y a sus familiares: funciones de teatro, círculos de estudio, biblioteca, coral, excursiones Hasta participa en actividades deportivas: jugará de portero (arquero) en los encuentros de fútbol. |
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Durante su estadía en Vallejo de Orbó fallece su madre (1929). Su última voluntad nos ha privado de las numerosas cartas de sus dos hijos Maristas: formaron el cojín para su cabeza en el féretro.
El apóstol de Barruelo
En 1931 el Hermano Bernardo es destinado a la dirección de la escuela de Barruelo de Santullán, a sólo 3 km de Vallejo y dentro del mismo ámbito socioindustrial. El pueblo es de mayor entidad, 9.800 habitantes, pero el alumnado es de la misma categoría social: hijos de obreros y de empleados de la industria hullera.
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Pero el clima se ha enrarecido. Con la proclamación de la segunda república española (1931), los ambientes laicistas más hostiles se han radicalizado. El Hermano Bernardo no se arredra. También aquí prolonga en dos años la escolaridad de los alumnos, con el consiguiente aumento de clases y de horas de labor. Dirige una Mutual Escolar para socorrer a las familias de los accidentados o muertos en las minas, y crea Círculos de Estudios para contrarrestar la influencia de la prensa subversiva y pornográfica; forma una orquesta de cuerdas y un coro, da clases de francés, matemática y contabilidad para ampliar los estudios de alumnos y jóvenes obreros. Todo para ganar a la juventud para Cristo en un ambiente más y más laicizante y agresivo. |
Su sotana es respetada y admirada en todo Barruelo. No obstante, hay grupos de exaltados que amenazan con la violencia: "Hace años que pido a Dios la gracia de ser mártir" - contesta el Hermano Bernardo a quienes con buena intención lo previenen de tomar precauciones y no exponerse. Dicta charlas o conferencias a las familias, y lanza incluso abiertos desafíos al marxismo incipiente que se va extendiendo en Barruelo: a sus conferencias asisten "adiestrados" en interrumpir y en ponerlo en aprietos.
Conociendo la máxima del Fundador Marista, San Marcelino Champagnat, de que "Sin sacrificio no hay redención", el Hermano Bernardo extrema su tradicional rigor para con el propio cuerpo: usa cilicio y multiplica sus sacrificios por la salvación de los demás. Promueve la devoción a los 9 primeros viernes de mes, el rezo de las 3 avemarías al levantarse y al acostarse, el recurso de las jaculatorias e invocaciones frecuentes durante el día, la celebración de novenas, entroniza la imagen del Corazón de Jesús Todo un arsenal de medios espirituales de combate; nada le parece suficiente.
El martirio
| En 1932 se decreta la disolución de
la Compañía de Jesús (Padres Jesuitas), una concesión del gobierno de la República en
busca de calmar los exaltados ánimos populares. Luego se ordena la retirada de los signos
religiosos en las escuelas públicas. En 1933 se aprueba la ley de Órdenes Religiosas que
confisca sus propiedades y les prohíbe toda actividad industrial, comercial o de
enseñanza. El centro de las explotaciones mineras de la montaña palentina acusa la efervescencia política. Los Maristas son objeto de ataques en los periódicos de la comarca. La "Casa del Pueblo" de Barruelo, con unos 2.000 afiliados, es el foco del combate. |
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Se intenta que las escuelas de
Barruelo cuenten con maestros laicos; pero la compañía minera que las sostiene no accede
a la proposición.
Cuando se ordena oficialmente la retirada de los símbolos religiosos en las escuelas y
que los educadores vistan de civil, el Hermano Bernardo pasa momentos amargos: sin su
hábito religioso marista, no se siente el mismo. Pero aunque algunos Hermanos abandonan
el lugar, el Hermano Bernardo continúa su labor de enseñanza del catecismo. Ante el
aumento de las tensiones, la Guardia Civil debe proteger a los alumnos que acuden a las
clases.
El curso de 1934 se inicia con 354 alumnos: 5 Hermanos acompañan en su labor al Hermano Bernardo. Estalla la Revolución obrera de Asturias el 4 de octubre con una huelga general, seguida de la toma de Mieres por la fuerza. La revolución asturiana hará 34 víctimas religiosas: el Hermano Bernardo será la primera.
El valle de Santullán participa en el ambiente de esos hechos violentos. En la misma mañana del día 5, un precoz sublevado, pistola en mano, amenaza de muerte al Hermano Bernardo en presencia de todos los alumnos. No obstante, se prosiguen las clases: es primer viernes de mes y hay misa en la parroquia con comunión generalizada; se da libre la tarde para festejar el doble acontecimiento: primer viernes y onomástico de bautismo del Hermano director (día de San Plácido). La hora del almuerzo reúne las comunidades Maristas de Barruelo y Vallejo de Orbó en un ágape fraterno.
Pero en la noche estallan "cócteles molotov" de fabricación de los obreros de las minas, tan hábiles en el manejo de la dinamita. Las arengas del periódico "La vida social", órgano de la Casa del Pueblo, han hecho creer a las masas que en las iglesias y en los conventos hay depósitos de armas para las derechas que quieren repeler el movimiento obrero. La escasa fuerza de la Guardia Civil de que dispone el pueblo ha sido reducida. Los revolucionarios incendian el Ayuntamiento (municipalidad) y la iglesia de Barruelo; también atacan a tiros la escuela Marista.
Ante los disparos, el Hermano Bernardo invita a sus compañeros a abandonar la casa: lo hacen por la huerta, saliendo por un boquete de la tapia que da al ribazo del río Rubagón. Su objetivo: huir corriendo hasta Aguilar de Campóo donde podrán ponerse a salvo. Era la última recomendación del Hermano Bernardo: "Todos juntos camino de Aguilar". Pero la patrulla asaltante los sorprende apenas han atravesado el río. Ante la contraseña de "Libertad" gritada en la oscuridad (son las 4 de la madrugada del 6 de octubre) por uno de la patrulla, el Hermano Bernardo se identifica como el director de la escuela y conversa con él para dar tiempo a sus Hermanos de esconderse y huir. Pero el revoltoso no escucha: su consigna es la de "matar curas" y no hace distingos.
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Suenan dos disparos de escopeta que alcanzan de lleno en el pecho del religioso. Al caer, el Hermano Bernardo imita a Jesús en la cruz: "¡Perdón, Dios mío! Lo perdono, Señor. ¡Perdónalo, Virgen María! ¡Ay, Madre mía!" Son sus últimas palabras, según el testimonio de un Hermano escondido muy cerca en las malezas; otro se ha refugiado en una casa cercana; los tres más jóvenes ya han iniciado la escapada hacia Aguilar. El cuerpo queda en el lugar hasta las 9 de la mañana, cuando después de haber registrado la escuela en busca de armas presuntamente allí escondidas, vuelven los revolucionarios y lo arrastran hasta la huerta de la escuela, donde permanece abandonado 24 horas. |
El día 7 de octubre, controlada de nuevo la situación de Barruelo por la Guardia Civil, el cuerpo del mártir es trasladado al cementerio de la villa y se procede a practicar la autopsia por el médico forense de Barruelo. El Hermano Virgilio Lacunza, director del colegio de Burgos, vistiendo la bata blanca y el brazalete de la Cruz Roja con el consentimiento del médico, está presente. La noticia del asesinato se conoce en toda España el día 13, pues es publicada en el diario madrileño "El Debate" que dirigía Ángel Herrera Oria, más tarde obispo de Málaga y Cardenal.
El entierro tuvo
lugar a las 4 de la tarde del día 8. Se lo revistió de sotana y, con un piquete de la
Guardia Civil como custodia, pudieron asistir 3 Hermanos Maristas, 4 exalumnos de la
escuela de Orbó, el párroco de Barruelo y su coadjutor, más la cocinera de la escuela
que lo veneraba como protector y educador de sus hijos, que serían Hermanos Maristas. |
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En la lápida se lee: "Al Hermano Bernardo Fábrega, educador y apóstol de la juventud. Vivió trabajando. Murió perdonando. 18 febrero 1888 - 6 octubre 1934. Sus Hermanos en religión, su familia, "Minas Barruelo", ex-alumnos y amigos. R.I.P." |
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Una calle de la localidad también perpetúa la memoria de quien todos conocen como "el mártir de Barruelo". Es la calle que bordea el edificio de las escuelas: la placa fue colocada en setiembre de 1937, en plena guerra civil.
Camino a los altares
El Proceso informativo para la beatificación del siervo de Dios Hermano Bernardo fue abierto en 1946 en el arzobispado de Burgos (al que pertenece la diócesis de Palencia). Reunidos cuantos escritos suyos pudieron encontrarse, se pusieron en mano del Promotor de la fe. El Proceso se clausuró en 1948 y se presentaron tres copias en la Sagrada Congregación en Roma. Se hace pública la causa en el Vaticano en 1950. Tras una larga espera, la llamada "Positio super martyrio" ha sido presentada en Roma en 1992. Su respuesta positiva por la Congregación para la Causa de los Santos abrirá al Hermano Bernardo la puerta de los que la iglesia venera con el título de Beatos. Mientras, podemos rezarle privadamente y solicitar su intercesión en cualquier enfermedad o necesidad, física o espiritual. |
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Hno. José Diez Villacorta, 1999
Al Rvdo. Hermano Bernardo
Fielmente Recordado por un alumno suyo.
ABUELO, ¿CÓMO ERA EL HERMANO BERNARDO?
Cien bocas tener quisiera
Con cien lenguas elocuentes,
Y así decirte pudiera
Con fácil y hábil manera
Las virtudes preeminentes
Que poseía aquel hombre
Angélicamente humano
Que hacien honor a su nombre,
Era el más PLÁCIDO Hermano
No sólo como Marista,
Sino como fiel cristiano
Que en Jesús puesta la vista,
Hizo de Samaritano
Con infinito cariño
Salvando de la ignorancia
A todo joven y niño
Cual fuera su circunstancia.Con el obrero, era amable;
Era con los niños, niño;
Maestro sabio y afable
En Barruelo respetable
Por su bondad y cariño.La beatífica postura
Que adoptaba Fray Bernardo,
Transmitía la hermosura
Del alma serena y pura
De la Azucena y el Nardo.Fue una antorcha en la tiniebla;
Dulce lluvia en el desierto;
Como un faro que en la niebla
Te ayudaba a entrar en puerto.Aunque de negro vestía,
Era como un mirlo blanco
Que a los niños transmitía
Trabajo, ciencia, alegría,
En un incesante canto.Los domingos disfrutaba
Con los alumnos jugando,
O bien golosinas dando
Que de su erario compraba.Con él a amar aprendí
A la Virgen del Carmelo;
Más tarde, ya marinero,
A mi Patrona pedí
Mil veces porque en el Cielo
Ella y él piensen en mí.Hoy, nieto mío adorado,
Se cumplen cincuenta años
De aquel día inolvidado
Que a Barruelo ha deparado
Un gran dolor; graves daños.En esta mañana fría
Del Apóstol de Barruelo
El cuerpo inerte caía,
Mientras su alma ascendía
Con los Ángeles al Cielo.Le acompañaba una nube
De humo blanco, cual incienso;
De la Iglesia en llamas sube;
Yo lloro, medito y pienso.Barruelo sin excepción
De castas ni de partido
Llora su desaparición,
Y aún hoy sufre aquel baldón
Tan injusto e inmerecido.Pues nieto mío, te juro
(Y que me perdone el Cielo)
Que como me llamo Arturo,
No era hijo de Barruelo
Quien dio muerte a un ser tan puro.Flores de siglos ha yertas,
Todas hoy resucitad;
Abrid Cielos vuestras puertas;
Abridlas de par en par,
Que Barruelo está de fiesta
Y queremos vislumbrar
El alma pura y abierta
De un hijo de Champagnat.Potestades, Querubines,
Los Arcángeles y Coros
De Ángeles y Serafines;
Venid a Barruelo todos
Y un Tedeum entonar
Con nosotros este día,
Para este Marista honrar
Y en él, a Cristo y María
Que eran su estrella y su guía
En su decir y en su obrar.Llamar Santo a este gran hombre
Todos pidamos al Cielo,
Para gloria de su nombre
Y para honra de Barruelo.
Arturo ORTEGA MANTEROLA
Barruelo, 6 de octubre de 1984
Nota: El autor, exalumno del Hno. Bernardo e hijo de obreros de las minas de Barruelo de Santullán (1925-1986) compuso este poema en el cincuentenario del martirio de nuestro héroe. El poema nos ha sido gentilmente enviado por su hijo, Javier Ortega Dengán, Capitán de la Marina Mercante, residente en Cádiz y navegador de nuestra Web Marista.
Oración de intercesión
Oh Dios, que preparaste a tu siervo Bernardo, consagrado al servicio de la Iglesia bajo el amparo de María, para ofrendar su vida en la educación cristiana de los hijos de los trabajadores, y lo fortaleciste hasta dar su sangre en testimonio supremo de fe y de amor, concédenos, por su intercesión, la gracia .
Oh María, Madre nuestra, obténnos la glorificación de tu fiel siervo. Amén.
Padre Nuestro. Ave María. Gloria.