El 4° pontífice de la Iglesia, Clemente I, nació en el monte Celio y estaba emparentado con los emperadores romanos. Fue discípulo de San Pedro, y San Pablo lo menciona en la carta a los Filipenses. Es uno de los llamados Padres Apostólicos. Su carta a los Corintios es una de las joyas literarias de su tiempo. Siendo papa escribió las Actas de los Mártires. Murió ahogado por orden del emperador, en el Quersoneso, el año 97. Su cuerpo se venera en una bella basílica de Roma.
La más célebre de las vírgenes y mártires romanas, nació en la capital del imperio, en la noble familia de los Cecilios. Desde muy niña consagró a Dios su virginidad. Obligada a casarse con Valeriano, joven pagano, lo persuadió de que la respetase y se hiciese cristiano. Luego catequizó y convirtió también a Tiburcio, hermano de Valeriano. Poco después el prefecto Almaquio ordenó matar a Cecilia, que fue decapitada en su propio palacio el año 238. Ese palacio se convirtió, con el tiempo, en una de las iglesias más antiguas de Roma. Santa Cecilia es honrada universalmente como patrona de la música, los músicos y los cantores.
Miguel nace en Aldearrubia, Salamanca en 1901. Llega con su familia como inmigrante en 1911 a Buenos Aires. Ingresa en 1917 como postulante y hace sus primeros votos en 1919 siendo su primer Colegio el de San Vicente, en La Plata. Hermano dedicado, con buena disciplina pero abierto a la amistad y buen trato. Hombre de gran voluntad, sencillo en lo que poseía. Aquejado de fuertes dolores y luego de varias operaciones fallece en Buenos Aires siendo velado en al Colegio Belgrano.