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Diario "C L A R I N "
Información general
Domingo 22 de agosto de 1999-08-22
Informe especial SOLIDARIDADVOLUNTARIOS
ESTUDIANTES QUE SE ORGANIZARON PARA AYUDAR (*)Los chicos tienen 16, 17 años. Van al colegio, van a bailar, juegan al fútbol, estudian inglés. Y también encontraron el tiempo para darles una mano a otros. Algunos empezaron a recorrer villas, hospitales, a dar apoyo escolar a nenes y muchos juntan ropa y comida para repartir entre los pobres. Pero les parecía que podían dar más, llegar más lejos. Y planearon un viaje a Nueva Pompeya, una zona del Impenetrable chaqueño. Allí ayudarían a los indios wichís.
Estos chicos de 4º y 5º año del Colegio La Inmaculada de Parque Patricios, estuvieron varios meses haciendo rifas, fiestas y sorteos para recaudar plata. También fueron casa por casa pidiendo cosas a los vecinos. Y juntaron tantas que el camión tuvo que hacer varios viajes.
Los 18 chicos viajaron en diciembre del 98. Elegimos esa fecha porque quisimos hacerlo en las vacaciones, quisimos regalarles nuestro tiempo, quisimos cuenta Luciana Balboa, de 17 años y abanderada de la escuela. La futura biólogo marina, explica por qué compartieron una semana con los wichís. no queríamos limitarnos a mandar cosas, eso hubiera sido hacer asistencialismo, y nosotros buscábamos ayudarlos desde lo humano.
Después de recorrer las 26 horas que lleva hacer los 1500 Km hasta el Impenetrable, los chicos se encontraron con 200 ranchos de adobe perdidos en el monte en los que viven familias con 8, 10, 12 hijos. Ellos durmieron en la escuelita, en la que no hay agua ni luz. Allá me di cuenta que uno lo tiene todo y no valora nada. En cambio para ellos, las pocas cosas que tienen son sagradas, dice Romina Pessano, de 16 años. Y explican que los wichís no aceptan nada si ellos no te ofrecen algo a cambio. Por eso los chicos volvieron cargados de artesanías que hoy se lucen en un aula del colegio.
Por primera vez vi de cerca lo que es la desesperanza. El no tener proyectos. Y me sent´9i impotente porque nosotros tratamos de ayudarlos, pero 20 jóvenes en una semana no pueden cambiar su realidad, dice Ana Alli, de 17 años.
Este verano van a volver para llevarles todo lo que juntaron durante el año. Y en enero también van a viajar a Chapua, un pueblito muy pobre de Neuquén. Tenemos otros cuatro proyectos, pero están parados porque necesitamos más ayuda, explica Roberto Gambuzza.
Lo que hacen los chicos de La Inmaculada es solo un ejemplo de lo que hoy ya pusieron en práctica más de mil escuelas secundarias del país, que colaboran con la gente que más lo necesitan, de acuerdo con datos del Ministerio de Educación.
(*) El colegio La Inmaculada del Barrio Parque de los Patricios de la Cdad. de Buenos Aires, pertenece a los Hermanos Maristas desde 1908. El coordinador de la Pastoral Juvenil es el Prof. Roberto Gambuzza que motivó a estos chicos y chicas de los últimos años del polimodal. Contaron con el apoyo del Hno. Jesús Andrés, Director General del colegio y del Prof. Juan Carlos Rojas, Rrector del Polimodal del colegio.
Historia de la MisiónEl Padre Salvador Mazza, visitador de los P. Franciscanos, pidió al gobernador nacional en el año 1900, tierras en el Impenetrable para fundar una misión entre los aborígenes de aquella zona. El gobierno le concedió 20.000 hectáreas.
Pronto llegó a reunirse una gran cantidad de aborígenes alrededor de los Padres Franciscanos. En 1935 la misión está en pleno florecimiento. Tenía talleres, herramientas, carpintería, sastrería y adelantos significativos en el cultivo de la tierra y la cría de ganado.
En 1941 sobreviene una gran sequía que afecta a la región durante varios años. Esto junto con otros problemas que surgieron, decidió a los P. Franciscanos a dejar la Misión en 1949.
Desde esa fecha no hubo en la zona sacerdotes ni religiosos en forma estable. La parroquia más cercana está a 220 Km
LOS HERMANOS MARISTAS
En 1979 llegaron los Hermanos Maristas llamados por Monseñor Italo Severino Distefano, Obispo de Sáenz Peña, diócesis de San Roque. Los Hermanos se dedicaron desde el primer momento a acciones concretas de promoción social y evangelización. En 1982 el gobierno del Chaco les ofreció la dirección de la escuela del Pueblo Nueva Pompeya, donde concurrían trescientos cincuenta niños. Los Hermanos se hicieron cargo de la misma y no escatimaron esfuerzos para que los niños recibieran una enseñanza adecuada a sus necesidades.
La mayoría de ellos tenía grandes necesidades (aún las tienen) y dificultades para aprender. Presentaron también una atención esmerada al comedor, dando a los alumnos desayuno, almuerzo, y merienda.
En noviembre de 1988, el gobierno del Chaco envió una carta al Hno. Provincial en la que comunicaba que rescindía el contrato con los Hermanos, por lo que al comenzar el siguiente año escolar debían dejar la escuela. En febrero de 1989, los Hermanos tuvieron que dejar la Escuela. A partir de allí la Comunidad Marista da un giro en sus tareas y se dedica a trabajar preferentemente con los aborígenes de la reserva.
Desde entonces, los Hermanos Maristas emprendieron varias obras de promoción humana y evangelización en la Comunidad Wichi, para esto se realizaron estudios e investigaciones de la situación aborigen; actualmente los Hermanos viven tratando de inculturarse con los aborígenes, resultado de la convivencia, el compartir, la presencia, la escucha y la solidaridad hacia estas comunidades.
Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en nuestro corazón, porque nosotros servidores de Jesús, no podemos vivir sin conocer a nuestros hermanos y hermanas que sufren en situaciones de pobreza. Nuestra fe nos descubre a Dios presente en las personas y acontecimientos y nos mueve a comprometernos con nuestras vidas, sirviéndose de nosotros para manifestar su amor y misericordia para con los que sufren, los débiles, los pobres, los enfermos.
CARACTERISTICAS DE LA COMUNIDAD WICHI
La familia Wichí gira en torno a la figura dominante del padre o de la madre, en las unidades matriarcales que anudan las relaciones filiales.
Estas pautas se transfieren a las Asociaciones Comunitarias. La continuidad de la conducción personalista a lo largo de toda la historia de las comunidades indígenas define la tradición autoritaria, sustentada en el "hombre fuerte" que representa el orden y la previsibilidad, que habla y decide en nombre del grupo.
En el orden político el caudillo aborigen, en funciones de intendente, concejal o capataz, fundamenta su mandato en factores inherentes a la cultura política tradicional, transformados en pilares que legitiman la autoridad.
Los aborígenes esperan regalos y bienes de los blancos y su conducta respecto de ellos es sumisa y afable, pero con un trasfondo de suspicacia. No se deduce de esto que se desconfíe de la capacidad del indígena para organizarse, para definir sus líneas de acción, para elegir y controlar a sus representantes; pero sí, que la autogestión es difícil de lograr y que el proceso exige redefiniciones continuas.
Para comprender en qué medida tales capacidades y recursos repercuten en las motivaciones y comportamientos de los aborígenes, resulta imprescindible describir las categorías ocupacionales temporarias: Agricultores 73%, Cosecheros 44%, Obrajeros 33%, Artesanos 35%, Ganaderos 15%, Ladrilleros 13%, Obreros y Municipales 9%, Mariscadores 90% (estrategia de sobrevivencia).
La agricultura se da de diciembre a marzo: batata, zapallo, melón, maíz, etc.; de noviembre a diciembre de algarroba y mistol; la cosecha algodonera de marzo a mayo.
El asedio permanente de la vizcacha y de los animales salvajes, los obliga a levantar cercos protectores y a permanecer en guardia, a menudo infructuosa.
El laborioso esfuerzo no alcanza a consolidar una "agricultura de subsistencia", dado que la explotación con técnicas tradicionales en el manejo autoproductor- carece de posibilidades de acumulación y apenas si alcanza para la manutención familiar, durante algunos meses en el año.
Las frecuentes sequías y la depredación determinan que el poblador se oriente hacia otras formas de ocupación: cosechero, obrajero, ladrillero, etc.
El poblador itinerante cosechero u obrajero- difícilmente logra evadir el poder del patrón, quien anualmente viene a buscarlo, ni despojarse totalmente de la mentalidad filial.
A medida que la modernización tecnológica o las fracasadas cosechas reducen la demanda de esta fuerza de trabajo, el peón rural y el obrajero, tienen que recurrir con sus familias a nuevas estrategias ocupacionales, para atender así a sus necesidades básicas de supervivencia, recolectores de algarrobas y mistol, de miel, raíces y frutos del monte; la mendicidad como forma actualizada de recolección, que la realizan las mujeres; cazadores de iguanas, conejos, charatas que lo hacen los hombres y la changa en su versión actualizada.
La unidad de su organización social está constituida por un clan formado por familias, donde se reconocen lazos de parentesco. La alianza de clanes determina la formación del bando. El clan está formado por los abuelos maternos, los padres, los hijos e hijas casados con sus respectivas familias, los huérfanos y parientes visitantes. Suelen vivir en comunidad hasta que se desplazan por las cosechas, obrajes o traslados, modificándose así su estructura dinámica interna. En las nuevas uniones hay una tendencia a separarse de la familia extensa y a organizar su vida en forma más autónoma. El censo realizado en el paraje da cuenta de una población de ciento ochenta personas, distribuidas en cuarenta y cinco familias. El promedio de integrantes por familia es de cuatro personas aproximadamente. Es significativo el porcentaje de viudos/as y madres solteras, casi el 20% de la población adulta.
Los ranchos, construidos en forma rudimentaria, con barro, pasto (albee) y postes costaneros, se sitúan por lo general en el paraje, a considerable distancia unos de otros, en razón de las áreas cultivadas o del ganado; salvo algunos nucleamientos o concentración de tres o cuatro ranchos.
El individualismo, regula todas las conductas y modela las actitudes. Cada uno es libre de quedarse o ausentarse, puede ir a mariscar o no, estar de acuerdo o disentir. Este respeto por la autonomía personal afina en el aborigen el sentido de la autoconciencia. Por ello es comprensible que de un ciclo anual a otro varíe la composición del clan.
Se rigen por normas de convivencia que tornan flexibles y funcionales los comportamientos. Por ejemplo, "no hay que casarse con gente del mismo clan" o "el que se casa, pasa a vivir con la familia que tiene más prestigio, sea de la mujer, sea del varón.
El principio de libertad regula asimismo la forma de educar a los hijos. Los "Wichí" no practican la "corrección" represiva de los niños, sino que se valen de la sugerencia suave y del consejo. Pareciera como que "nadie les dice nada"...
El cacique representa una alianza entre clanes, tradicionalmente para enfrentar a un agresor común o para tratar con el blanco. La autoridad se asocia íntimamente con el prestigio; lograr prestigio es ganar autoridad.
La cultura Wichí es fundamentalmente ágrafa, con predominio de la tradición oral: mitos, símbolos, héroes, etc. La palabra dada, vale más que la palabra escrita. Por ello, les resulta difícil el manejo de los papeles de los blancos.
El estado de salud de los pobladores es deficiente, a pesar de las campañas llevadas a cabo para erradicar epidemias como la tuberculosis; el Mal de Chagas; la muerte infantil por diarrea y otras enfermedades de fácil prevención.
El principal problema es la desnutrición, la parasitosis de todo tipo y los disturbios estomacales producidos por la ingestión de aguas insalubres de lagunas o charcos, formados por arrastres de las precipitaciones pluviales y que contienen residuos vegetales y animales.
El Mal de Chagas representa un indicador elocuente de la situación de marginalidad en que viven estos aborígenes, como consecuencia ineludible de la falta de una vivienda digna, de los bajísimos índices de educación (la mayor parte de los niños desertan del sistema educativo formal), y de las condiciones deplorables de salubridad.
Los pobladores indígenas oponen una resistencia viva y tenaz al proceso de aculturación que promueve la sociedad dominante. Es la cultura "silenciosa", pero firme, que se aferra con fuerza a su lengua, a sus tradiciones y a su particular cosmovisión de la vida y de la realidad.
Antes que por su homogeneidad, "Pozo El Sapo" se distingue por su heterogeneidad, no sólo por sus estrategias laborales y su diversidad de orientaciones valorativas, sino también por la variedad religiosa: el 72% es Católico, el 24% es Anglicano y el 4% es de la Iglesia Unida.
La artesanía Wichí, junto con el idioma se revela como la expresión más entrañable del alma colectiva, y se impone por su propia belleza y autenticidad. Los artesanos buscan, utilizan y transforman los elementos que la naturaleza plantas y tierra- les proporciona. Con la arcilla, mezclada con hueso molido y cocido, fabrican vasijas, tinajas de esmerada factura; con la fibra del chaguar obtienen "yicas", bolsos, hamacas, cortinas; en éstas actividades se especializan las mujeres. Los hombres tallan instrumentos musicales como el violín, el arco, la flauta, los sonajeros y la trompa. El colorido de su artesanía lo logran mediante la habilidosa combinación de tintes que extraen del "palo-coca" y otras plantas del Impenetrable.
Lamentablemente, la falta de demanda del mercado ha hecho decaer la producción artesanal en el medio.
PROYECTO DE MENSURA.
En 1991, en vísperas del V Centenario de la Evangelización de América los Hermanos Maristas de la Comunidad de Misión Nueva Pompeya, retomaron el tema de las 20.000 Has. que en el año 1900 había cedido el gobierno a los aborígenes Wichí. Se trataba de hacer efectiva la cesión, ya que al retirarse los P. Franciscanos, todo había quedado sin efecto y numerosas familias de criollos y blancos se habían instalado en ella. Aunque las tierras seguían siendo fiscales, las dificultades económico-políticas que surgieron al iniciar los trámites para la cesión de las mismas, fueron más de las previstas, como así también las que surgieron una vez que los trabajos de mensura y marcación de límites estaban ya avanzados.
JUSTIFICACION DEL PROYECTO.
"La violencia ejercida contra los pueblos indígenas, casi siempre estuvo ligada a la tierra. Sin la garantía de la tierra, no hay condición alguna de sobrevivencia como pueblos y como etnias portadoras de culturas originales. El aborigen sin tierra no es aborigen".
"Para ellos la tierra no es una simple mercancía o un bien de producción y lucro. Es como un espacio cultural, el lugar de sus mitos y su historia. Es el hábitat de vida, penetrada de tradiciones y valores. Es el lugar donde reposan sus antepasados.
"Para la sociedad en general, la tierra es un mero medio de producción, un capital, un artículo que se compra y vende. Para el indígena, en cambio, que se siente hijo de la Madre Tierra, ésta es la base de toda su cultura y, por lo tanto, es fuente de toda subsistencia, raíz de su organización familiar y comunitaria, y fuente de su relación con Dios"
"El despojo de las tierras, en cualquier forma que se haga, implica de hecho, para los indígenas, hacerlos desaparecer como pueblo (etnocidio) y como personas (genocidio)".
En conclusión, los testimonios aludidos nos permiten aseverar que la supervivencia de esta Comunidad "Wichí" se asocia íntimamente a la tenencia de un territorio propio, no sólo por su idiosincrasia "recolectora/cazadora", sino porque de las entrañas mismas de la tierra emergen su patrimonio cultural mitos, tradiciones, héroes, artesanía, medicina, y la estructura social y familiar en sus formas primordiales.
Los Hermanos de la Comunidad de Nueva Pompeya, con paciencia y constancia admirables, lograron llevar adelante los trámites de límites y escrituración de estas tierras en favor de los aborígenes.
Finalmente el 19 de diciembre de 1992 se produjo un hecho fundamental para los pobladores del paraje. La asociación comunitaria "Misión Nueva Pompeya" recibe del Estado Provincial, todos los derechos de posesión y dominio sobre las 20.000 Has. que conforman la reserva homónima, la adjudicación definitiva del título de Propiedad Comunitaria Nro. 459. Constituye un hito perdurable que garantiza la territorialidad del Pueblo Wichí.
PROGRAMA NACIONAL DE VIVIENDA Y MEJORAMIENTO AMBIENTAL PARA COMUNIDADES ABORIGENES.
En 1991 se implementó en la zona un operativo de construcción de escuelas y salas de primeros auxilios, y de refacción de edificios públicos, aún vigente. El operativo a cargo de la Subsecretaría de Servicios Públicos de la Provincia del Chaco, promueve la capacitación indígena y su ingreso en el ramo de la construcción.
La baja densidad demográfica, los ranchitos esparcidos en vastas áreas, inciden directamente en la escasa frecuencia de las relaciones sociales en el ámbito de la vida cotidiana
La débil integración sociocultural, la poca convocatoria de los políticos y de las asociaciones comunitarias aborígenes, hicieron que paulatinamente la Iglesia Católica vaya asumiendo roles de liderazgo comunitario y mediante un proceso de autogestión inducido, se propone ir cediendo gradualmente, espacios a la acción indígena.
El Proyecto de Viviendas, desde el punto de vista metodológico ha sido concebido como una experiencia participativa. La participación de los beneficiarios debía ser una meta a conseguir, para ello hubo que encaminar las acciones hacia decisiones abiertas y democráticas, a fin de contrarrestar la falta de tradición participativa y democrática de los aborígenes.
Armonizar la lógica de la planificación, con la lógica impredecible de los intereses y necesidades de los pobladores, definidos en estrategias de supervivencia.
El Proyecto de autogestión apunta a la concientización y motivación personal y grupal; al compromiso de las familias; a la elaboración de un reglamento de trabajo; a la elección de los representantes; etc., como medios para la participación, el interés y la colaboración.
¿QUE ES LA AYUDA MUTUA?
Es el "Esfuerzo Propio" para la construcción de viviendas
Todos ayudan a todos los de la comunidad a construir sus viviendas.
Los grupos de trabajo se constituyen por afinidades y por funciones a desempeñar.
El esfuerzo propio es que ellos tienen que mejorar, ampliar y completar según sus propios gustos.
Esta modalidad de trabajo apunta también a lograr la participación efectiva de los destinatarios, y a organizar la comunidad mediante la elección de sus propios delegados, administradores y conductores de obra.
El Reglamento de Trabajo fue realizado por los propios Wichís del paraje "Pozo El Sapo", llegaron a las siguientes resoluciones:
A] El trabajo es de lunes a viernes, de 8 a 12hs. y de 14 a 18hs. No se trabaja los sábados, domingos y días feriados.
B] Para organizarse mejor y para que los trabajos salgan bien:
Coordinadores de Obra: organizan los grupos de trabajo y ayudarán a cumplir el reglamento.
Administrador: es el encargado de la asistencia y del trabajo; controla los materiales, herramientas, y la entrega de las cajas de alimentos.
Delegado: resuelve los problemas, reúne en asamblea y nos representa ante la Coordinadora.
Trabajadores.
Voluntarios: las mujeres, ancianos y los varones menores de 16 años harán trabajos livianos y con horario libre.
Al culminar la ejecución del Proyecto se entregó a cada aborigen que participó del mismo, un certificado que lo habilita para trabajos de albañilería y construcción de viviendas.
Hermanos Maristas 3705 - Nueva Pompeya - Chaco
Tel.: 05715 - 15 - 616-303
La imágen del encabezado es cortesía de María Marta Carracedo (Fotógrafa)
Coordinación del Site: Hno. Marcelo De Brito, Hno. José Diez Villacorta y Luis Marchesi. Diseño y Realización: Luis Marchesi |
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