Crónica Hno. Hilario

 

De Kolkatta a Dhaka

Hoy, viernes, es domingo musulmán en este país de mayoría islámica y se los escucha rezar fervorosamente… Y yo escribo esta notita para los que tengan tiempo de leerla.
Después de cuatro meses en Kolkatta y cinco días en Delhi para la visa, Mark y yo viajamos a Dhaka el 21 de septiembre. Pasamos del saludo “Nómoskar” bengalí al “Assalamualaikum” musulmán; del domingo cristiano al viernes musulmán; de la rupia hindú a los taka bengalíes. Un dólar son cuarenta rupias y unos 60 taka. El descanso semanal del viernes desubica un poco, que será hasta que uno se acostumbre. Ese día predomina el silencio y nada se mueve. Los HH. que faltan llegarán a mediados de Octubre uno y el otro al final del mes.
Después de los ajetreos en Kolkatta, la visa la tuvimos en Delhi el 12 de septiembre en el día del Santo Nombre de María, de la familia Marista y de mi cumpleaños. Al atardecer, después de rezar juntos el rosario, celebramos estos acontecimientos con una cerveza en la terraza mirando las estrellas del cielo de Delhi.
Sobre Kolkata ya comenté. Delhi es otra cara de ciudad y de país. El aeropuerto doméstico no es gran cosa. Pero la ciudad es muy extendida --son nueve ciudades que a lo largo de los siglos se fueron uniendo en una--, con espacios verdes, arbolada, avenidas y circunvalaciones, tránsito más ordenado, grandes construcciones, más turismo, menos signos de pobreza, pero los hay… Ruinas del 1500 A.C. hablan de las raíces antiguas de esta variedad de razas, de culturas, de vestimentas, de transportes, de lenguas, de religiones de invasores…
El “Lotus Temple” con forma de flor de loto realizado en mármol blanco resalta imponente en medio de un extenso parque muy bien cuidado, y está dedicado a todas las religiones. Los últimos 25 ó 30 metros se recorren descalzo y en silencio. Impresiona la amplitud interior, la quietud, el silencio, la austeridad… que invitan a la oración y a la contemplación. La cúspide cierra con una gran estrella transparente de nueve puntas. Tratando de entrar en la imaginación y la motivación de los que lo crearon, elevé también mi oración cristiana por todos los que creen de alguna manera en un Dios trascendente y providente…
Ya hace dos semanas que estamos aquí en Dhaka de 10-11 millones de hab. de los 150 que tiene este país. La gente es pacífica y atenta. Hablan bengalí, pero hay quienes hablan también inglés o lo balbucean. Las áreas rurales son hermosas por el cultivo del arroz y el verde intenso y que de alguna manera ocultan la pobreza que se ve en las poblaciones. Maquinaria en el campo no se ve. Amplias zonas están bajo agua por las lluvias monzónicas. Estamos a cuatro metros sobre el nivel del mar y el drenaje de las lluvias es lento. Se ven niños y jóvenes por todos lados, y un alto porcentaje de este país es joven y pobre o mejor, muy pobre. Pero como la pobreza no tiene edad, hay un sinnúmero de gente de todas las edades viviendo en la calle del rebusque o de la limosna, o de no sé qué… Y los chicos, pero no sólo ellos, cuando nos ven la cara nos persiguen con insistencia varias cuadras, a veces tironeando de la ropa, pidiendo para comer y algunos con un hermanito desnudito en brazos… Nunca he visto tantas caras pobres que miran ni tantas manos extendidas al mismo tiempo…
Nos alojamos en la casa de las Hnas. Misioneras Maristas, que son cuatro y una postulante. La casa tiene planta baja y tres pisos. Nosotros ocupamos el primer piso. Las Hnas. nos ofrecen también quedar un año. Ya hubo aquí alquilando este piso un grupo de jesuitas por dos años. Cuando estemos todos definiremos esta cuestión. Cuando llegamos las Hnas. ya nos habían preparado ese piso: habitaciones individuales, dos baños comunes, una salita comedor, vajilla, algunos electrodomésticos para prepararnos desayuno o merienda... El lunch que es liviano también lo preparamos nosotros. Cenamos con las Hnas. a las 18.00 hs. La misa es después de la cena a vuelta de esquina con los PP. misioneros Javerianos. Y para la oración rezamos en nuestro piso.
Aquí encontramos al P. Kevin, Marista, de visita por países de Asia y como acá hay un H.D.P (Human Development  Programe) para jóvenes muy pobres sostenido por los PP. Maristas de Australia, nos invitó a acompañarlo. Y así en tres días visitamos distintos lugares y distantes entre sí donde funciona este programa y acompañados por la persona que lo creó y por los responsables en cada lugar, y conocimos la parte rural de este país.
El sábado visitamos un lugar de 34 hectáreas para plantaciones con los medios de aquí, es decir, a mano. Hay 81 grupos de 20 cada uno funcionando y otros grupos en formación.  Tienen un pequeño salón para explicar la parte teórica de los cultivos. Hay también un pequeño hospital con una media docena de profesionales y otros tantos para-profesionales, y cuentan con un equipo radiológico y de cirugía. Pegado al hospital hay otro saloncito donde se les enseña a las mujeres, y habría unas treinta, a procesar alimentos, cocinarlos, sobre propiedades alimentarias de las verduras y la higiene de la salud y medio ambiente de la casa.  
El domingo visitamos una escuela técnica: carpintería, electricidad, costura… Los cursos duran seis meses. Los chicos tienen entre 14 y 22 años y son musulmanes. Sacando unas máquinas de coser a pedal, todo es a mano. Las chicas eran unas 25 y todas musulmanas menos una que era cristiana. Al Padre lo presentaron como un guía espiritual cristiano usando lo que ellos conocen por el Islam como “Imán” y por el hinduismo como el “Brahmán”. A nosotros nos presentaron por analogía con Madre Teresa a la que conocen muy bien. Nos presentamos y el acompañante traducía al bengalí. Cuando dije que era argentino me salieron con Maradona, Messi, Riquelme, Saviola… Me dijo una Hna. que son muy argentinos en el fútbol… En Kolkatta, en un barrio muy pobre encontramos una bandera argentina como pasacalle y apenas saqué una foto apareció el que la había puesto y empezó a hablar del fútbol argentino… Suena un poco raro porque aquí son fanáticos del Cricket.
Otro día visitamos un centro sobre el cuidado ambiental, defensa de la naturaleza, forestación y cuidado del entorno vital y la salud… Son jóvenes muy pobres y en un pequeño salón habría unos 25 entre 16 y 25 años recibiendo unas charlas teóricas y allí también nos presentamos y conversamos con ellos.
Y por la noche visitamos un centro juvenil “Don Bosco” que no tiene que ver con los Salesianos. Hay allí viviendo una treintena de jóvenes pobres entre 19 y 26 años y están estudiando en la universidad y se autogestionan. Tuvimos la misa celebrada por el P. Marista y un sacerdote que está ahí, cenamos y conversamos con ellos. También buenos conocedores del fútbol argentino.
Tuvimos algunos contactos con otras congregaciones de religiosas que aquí en Dhaka hay unas cuantas. Ayer fuimos con las Hnas. de aquí a un pequeño centro parroquial bastante distante de rehabilitación física de niños pequeños y de apoyo de aprendizaje. Había allí unas diez mamás y unos 15 chicos, pero no habían venido todos. Nos falta ir a ver al obispo…
Como estamos prácticamente en el centro (parece que los misioneros prefieren esto porque desde aquí tienen gran movilidad y acceso hacia todos los puntos del país) al andar por ciertos cruces de avenidas un poco céntricas impresiona la marea humana que arrolla prácticamente en todas direcciones. Impresiona la masividad y la heterogeneidad de este tejido social con gran variedad de personas y de situaciones humanas. Se ve la desidia o impotencia de los gobiernos y/o la pasividad, real o aparente, de la gente. Es difícil juzgar. Pareciera que todos compran o venden… Se ve al que está bien, al que parece estarlo, al pobre, al indigente, al que pide persiguiendo al extranjero, al grande, al chico, al lisiado, al ciego, al de trabajo digno e indigno, al ambulante…, todo. Algunos cocinando y comiendo en la calle, olores fuertes, desperdicios, calor intenso… Y ante tanta indigencia surge cierta impotencia por la magnitud de la situación por un lado y por otro se siente también lo de “Si el Señor no construye la casa…” junto con la gran intuición de Champagnat de la Escuela como medio privilegiado para superar la ignorancia en todas sus manifestaciones y la pobreza…
Para terminar, dicen que en Noviembre suele haber aquí la fiebre del dengue, pero otros dicen que no… Lo definirán los mosquitos. Espero que no me pillen… Ya hace una semana reiniciamos las clases de lengua bengalí…Bueno, los dejo a todos aquí con un pequeño panorama de Delhi, de lo último en Kolkata y de lo primero en Dhaka. Que María y Marcelino nos acompañen a todos en nuestro caminar allí y aquí, donde estemos, en Misión compartida con los laicos y con una fuerte vida espiritual. Unidos en la oración y en la eucaristía, fraternalmente, Hno. Hilario.

 

 

 

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Fecha de Publicación: 5-10-2007