El 16 de octubre, en el marco del “Día del Educador Católico”, la Vicaría de la Educación de la Arquidiócesis de Montevideo, ha otorgado al Hno. Luis Fernández y a Susana Giribaldi (catequista y Administradora del Colegio Juan Zorrilla de San Martín), el premio “Monseñor José Benito Lamas” en reconocimiento a sus aportes a la educación católica.
El premio lleva el nombre de Monseñor José Benito Lamas. '''
Saludos.
SEMBLANZA HNO. LUIS FERNANDEZ
Hno. LUIS FERNANDEZ
Y mientras se proyectaban fotos recordando la vida del Hno. Luis, sonriente entre niños y jóvenes, Pablo Villarmarzo, Director del Colegio Juan Zorrilla de San Martín fue leyendo la siguiente semblanza de Luis:
“En este día del Educador Católico queremos hacer presente la vida de Don Luís Eduardo Fernández López, nuestro querido Hno. Luís. Nacido en su entrañable barrio de Punta Carretas descubrió el llamado de Dios en los juveniles 17 años y fue construyendo su compromiso con la comunidad y su fidelidad a la vida de hermano marista con dudas y certezas, con búsquedas y hallazgos, personal y comunitariamente y siempre, siempre confiando en María, la Buena Madre. Los que lo conocimos de cerca recordaremos su querido rosario con el que aparatosamente apartaba tentaciones y trasmitía esperanza. Cuantas veces en las reuniones zonales, en las asambleas o en los encuentros ocasionales, nos regalaba abundantemente su alegría respetuosa y sincera. Y que decir de su generosidad. Llegaba Luís a una reunión de directores y llovía sobre la mesa su ternura hecha golosina, su escucha atenta, su consejo experiente, todo empapado de una delicadeza que brota de un corazón misericordioso.
Fue durante los duros años de la dictadura militar, para nosotros, en aquel entonces, jóvenes catequistas y docentes, un líder junto con sus co-hermanos, en la evangelización audaz y en el compromiso ciudadano, afrontando tensiones e injurias, sin claudicar en ningún momento de su amor por la Iglesia. Como los albañiles que levantaron anónimamente las espectaculares catedrales medievales, Luisito fue un peón del Gran Arquitecto que ayudó a levantar puentes y escuelas, hogares y vocaciones, fraternidad y consuelo.
Hermano para sus hermanos, jefe por aclamación para todos sus compañeros de trabajo, abuelo para los niños, un hombre bueno, un buen hombre, un cristiano, un marista.
Gracias Dios Padre por la vida del Hno. Luis y por la de tantos mujeres y hombres que viven felices ayudando a los demás.”
SEMBLANZA SUSANA GARIBALDI
SUSANA GIRIBALDI
Antes de que Monseñor Nicolás Cotugno, Arzobispo de Montevideo, entregara a Susana el Premio, Guillermo Giribaldi, sobrino de Susana, y alumnos de ella en el Oficio Catequístico compartió con los asistentes la siguiente reseña.
“Queremos presentar brevemente a Susana Giribaldi, madre de 5 hijos, Marista, catequista, Administradora hasta su jubilación del Colegio Zorrilla de San Martín, integrante durante muchos años del Equipo de Adolescentes del Oficio Catequístico Arquidiocesano, (una de las chicas del oficio como la peleábamos), compañera incondicional y alegre, siempre dispuesta a dar su parecer y poner su formidable sentido común en cualquier discusión, discreta cuando había que ser discreta, enérgica y decidida en todo momento.
Pero esta presentación sería muy incompleta si no remarcamos su encarnada espiritualidad marista. El santo fundador de los Maristas, Marcelino Champagnat, ponía como ejemplo de lo que debía ser el estilo de vida de sus seguidores las violetas, porque es una pequeña flor que apenas si se ve, pero perfuma intensamente.
Ayudar no para que te vean sino porque es tu vocación, tu manera de ser útil, de darle sentido a la vida. Estar disponible a lo que la Iglesia, Pueblo de Dios que peregrina en Montevideo, necesite. Sea coordinar un taller de formación de catequistas, ser chofer, auto incluido, para llevar al equipo a los lugares más insólitos, hacer listas, cobrar, cortar, ordenar o todo lo que hace posible el esfuerzo evangelizador pero que no luce. Susana no ha buscado los reflectores y el protagonismo sino el servicio sencillo y llano de quien sabe que en vano se esfuerzan los albañiles si el Señor no construye. Y ella y muchas otras y otros son las piedras vivas con las que se hacen los grandes edificios al servicio de la educación, de los pobres, de la comunidad toda.
Gracias, Susana, por tu energía, por tu confianza, por tu vida compartida con todos nosotros.”