
EDITORIAL ABRIL 2008
LOS DESAFÍOS DE LA ANIMACION PASTORAL EN EL COLEGIO
Como comunidad educativa, nuestra finalidad fundamental es que cada uno de sus miembros haga de la vida diaria el lugar donde acoge el proyecto de Dios y lo actúa con responsabilidad y alegría, poniéndolo al servicio de la comunidad humana y del Reino de Dios, con el espíritu de San Marcelino Champagnat. En la cotidianidad de nuestra vida de colegio son muchos los signos que nos ayudan a ver lo que hemos logrado y lo que nos falta. Por eso en los siguientes desafíos pastorales queremos sentirnos iluminados por las necesidades y riquezas de nuestra institución.
Realización del Proyecto de Pastoral de la obra, con miras a la construcción de un proyecto único reconociendo que todo lo que se realiza en la escuela es evangelización.
Una Pastoral escolar que impregne todo... Todos estamos llamados a la conversión afectiva, intelectual, moral y religiosa en la escuela. Pensamos que hay ciertas condiciones que tiene que darse para que podamos hablar de una escuela evangelizadora. Señalamos algunas que consideramos imprescindibles: planificación conjunta de todos los implicados; priorización de valores transversales que todos debemos transmitir; implicando a todas las personas y niveles; etc.
La presencia de un Equipo de Animación Pastoral, que ayude en momentos de encuentros, de vida comunitaria... personas que perciben su vocación misionera dentro de la comunidad.
La vida del joven de hoy, “inculturar el Evangelio” en la realidad juvenil actual. Son los alumnos, con todo su bagaje cultural e historia individual, los que convocan a los adultos a buscar nuevas y prontas respuestas.
Crear una comunidad docente con una mirada “pastoral”, donde todos se sientan parte, protagonista... porque estamos convencidos de que los educadores somos las personas capaces de convertir a nuestra institucion educativa en comunidad viva. Los educadores somos los sujetos del cambio en la escuela.
Fomentar el sentido de pertenencia al carisma, iniciando a los nuevos y acompañado a los que tienen una trayectoria dentro de la obra: ver en la diversidad y el pluralismo una oportunidad pastoral.
Teniendo una mayor comunicación de los acompañamientos que hacen los Hermanos, para potenciar su presencia y apoyar, desde el laicado, sus trabajos pastorales.
Insertándonos en las Diócesis locales, sintiéndonos afectiva y efectivamente parte de la Iglesia, colaborando en sus proyectos y enriqueciéndonos en el camino compartido.
Finalmente, viviendo la “Misión compartida”, profundizando en los objetivos, en nuevos roles y en los nuevos desafíos que implica.
Invocando la luz y la fuerza del Espíritu para esta tarea y acompañados por María, la Buena Madre, dispongamos nuestros corazones y nuestro trabajo para que estos desafíos nos orienten a fin de enriquecer y renovar nuestras obras.
Gustavo Palermini
Coordinador de Pastoral
Colegio “SAN JOSÉ”
Mendoza