3,4 y 5 de agosto del 2007 - Tema único
En la Casa Marista de Argüello, Córdoba ,se juntaron 42 representantes de 16 obras maristas que brindan diariamente Apoyo Escolar a unos 800 niños y jóvenes.
Desde la Dirección Provincial de Solidaridad nos pareció importante hacer una reflexión conjunta sobre este espacio concreto que en muchas de nuestras obras es una actividad importante. Queda claro que se trata del Apoyo Escolar que se brinda en nuestras obras que trabajan con niños y jóvenes en situación de pobreza.
Por medio de unas dinámicas, experimentamos lo importante que es en nuestro quehacer diario trabajar en equipo, a respetar las capacidades o discapacidades de cada uno y lograr a pesar, o gracias a ellos, cumplir satisfactoriamente con la tarea asignada.
Entramos ya de lleno en la temática del encuentro con la presentación de los objetivos de estos días de trabajo:
En el primer trabajo grupal, cada centro presentó en un papelógrafo la experiencia concreta que lleva adelante en su obra en el espacio del apoyo escolar.
Además de compartir las experiencias concretas nos animamos a soñar a partir de la realidad y de las vivencias de cada uno. Logramos así una visión bastante acabada de lo que pretendemos con los Apoyos Escolares de nuestras obras.
Ampliamos la mirada, informándonos de otras experiencias que existen en este campo. Recibimos de primera mano un detallado informe sobre el Programa “CRECER”, que se está aplicando en la ciudad de Rosario.
En otro momento nos dedicamos a las herramientas pedagógicas y metodológicas que son indispensables para el trabajo en los Apoyos Escolares y los participantes de La Plata nos acercaron a la identidad marista por medio de la figura de Marcelino Champagnat. Cerramos el día con la celebración de la eucaristía.
Durante la mañana del último día intentamos recuperar criterios y orientaciones para el caminar. En un paralelo entre nuestro trabajo concreto y las ideas fundacionales de San Marcelino y su práctica pedagógica, nos sentimos muy cerca de los inicios de la congregación de los Hermanitos de María, ya que nuestro trabajo se dirige exclusivamente a los niños y jóvenes pobres y para nosotros, como para Marcelino, más allá de las materias que enseñamos, nos interesa la educación de los niños como tal. La meta final no es aprobar materias sino un “buen cristiano y un honrado ciudadano”.
La celebración final, nos preparó para ir enfrentado la realidad tal cual como es, pero con la certeza que nuestro trabajo constante y silencioso hace un gran aporte para ayudar a nacer a una sociedad más humana, en definitiva una SOCIEDAD DE HERMANOS.
(Dentro de poco podrán leer un informe detallado del encuentro en la sección correspondiente).
